martes, 19 de febrero de 2008

Ahí está lo raro


Esto pasó: tuve unas lindas vacaciones en Brasil. Había una isla y en la isla había playa, pececillos, aguas vivas, un hombre tostadas en polvo, niños-pony y... sí, había muchas cosas extrañas en ese lugar. Entonces yo me dediqué a observar meticulosamente cada detalle que me parecía incoherente. Aquí van los que más me llamaron la atención.

El día en que llegamos a la isla, me alarmó cómo y cuánto los hombres (no necesariamente isleños, sino que todos) se rascaban sus partes nobles. No importaba la situación ni la circunstancia, el sujeto rascador podría haber estado joteándose a la media mina, pero si le picaba el asunto, iba a solucionar su problema así no más, a la buena de Dios. Así que me puse a contarlos, y en 5 días en la isla - consideren que era un lugar con poquísimas personas, donde no había ni autos - capturé a más de 48 sujetos rascándose en su esplendor. Pero la cosa empezó a ponerse aún más extraña cuando conté al número 12, que fue nada más y nada menos que el cura de la isla (que a todo esto usaba sunga para pasearse por el pueblo, porque el que no usaba sunga era nerd, si era la última moda de allá).

Al día siguiente, cuando tomábamos desayuno, apareció un hombre con un cangrejo vivo en la mano, de unos 30 centímetros. Lo raro viene ahora. Cuando íbamos a la pieza, nos dimos cuenta de que el señor era el que limpiaba la piscina. Deducción: encontró al gran cangrejo gran en el patio del hotel. Loco, muy loco. De ahí en adelante la lucha con los bichos fue a muerte. Un día encontramos a la barata de la vida encima de la cama, pero finalmente la sacamos con vida y antenas al patio, gracias a una caja que había dentro del frigobar.

Ese mismo día, en la noche, hubo tormenta. Con ochomil grados de calor, pero tormenta igual, con todas las de la ley (truenos, rayos, relámpagos, cortes de luz, todo). Lo más chistoso es que la gente, que había estado todo el día metida en el mar, corría para no mojarse. La gente es muy nerd, cada día estoy más segura de eso.

En cuanto a los niños-pony que mencioné antes, eran algo así como hombres de torso largo y piernas corta. Abundaban en la isla. Ah! y el hombre tostadas en polvo fue lejos el sujeto más extraño visto en el viaje. Era como el niño símbolo de los esteroides y sus derivados.

Y continuando con las situaciones extrañas, el hombre que arrendaba el equipo de buceo, usaba un Nenuco como maniquí, aunque yo creo que era Chiquitín Pirulín (ver foto). Pero eso no es nada comparado con el maravilloso nado con murciélagos. Ya había nadado con peces en el mar, pero nunca con murciélagos en una piscina.

Sí, eso fue lo que vi y me llamó la atención. Cada cosa y su correspondiente incoherencia fue merecedora de ser relatada aquí.

Agradecimientos especiales:
· A mi familia, por ayudarme con tan arduo conteo y por celebrar conmigo el cómputo final.
· A mi misteriosa imaginación que previo al cura con sunga.
· A mi libreta que me acompañó a todas partes y que me permitió traerles este recuento de hechos inéditos.
· A la pachamama que nos brindó la tormenta de la vida.
· A Ren & Stimpy y a Jesmar.

2 comentarios:

Milagros cotidianos dijo...

De partida te digo q para criticar cosas "poco comunes", creo q andar mirando y CONTANDO cuanta gente se rasca ahí, hay que ser un poco extraña.

En todo caso, q freak lo del cangrejo jaja, aunq tb puede ser un junior q lo llevaba a la cocina. Aún así, lo más extraño de eso, fue lo de los murcielas, o sea, Q ASCO!!!

Bueno perro, me despido. Guau!

Milagros cotidianos dijo...

Otra cosa, se me olvidaba. Si llego a ver a un cura con sunga, creo que podría morir. Sobre todo si es gordo y tiene la cara negra y el cuerpo blanquisimo, por la agradable sotana que acompaña su rutinario vesuario.